Un colegio tailandés abrió un baño especial para los niños transexuales, además de los ya existentes para niños y niñas.
Con un espacioso terreno rodeado de árboles y sus aulas un tanto desgastadas, no hay nada inusual acerca de la escuela secundaria de Kampang.
Está situada en la empobrecida Tailandia nororiental y la mayoría de sus alumnos son hijos de agricultores.
Cada mañana, a las 8:00, se reúnen fuera del edificio para entonar el himno nacional y observar el izamiento de la bandera.
Luego de esta ceremonia tienen la oportunidad de ir a los sanitarios antes de encaminarse a la primera clase del día.
Kampang se siente orgullosa de sus baños que, inmaculados y rodeados de florecientes plantas tropicales, se han adjudicado premios nacionales por su limpieza.
Pero hay algo más acerca de estos baños. Entre los de las señoritas y los muchachos hay una puerta intermedia con un signo que muestra una figura mitad mujer y mitad hombre en rojo y azul.
Es el baño para los transexuales. Desde afuera se puede ver frente a los espejos algunos chicos decididamente afeminados arreglándose el pelo y aplicándose crema en sus rostros.
El director de la escuela, Sitisak Sumontha, estima que entre un 10% y 20% de los muchachos en cada curso se considera a sí mismo transexual, o sea que se sienten identificados como mujeres.
“Cada vez que iban a los baños de los varones eran objeto de burlas, por lo que comenzaron a usar los baños de las chicas”, explica.
“Pero esto hizo hizo sentir incómoda a las muchachas y a estos chicos infelices, algo que comenzó a afectar su rendimiento escolar”, añade.
La escuela entonces propuso construir un baño exclusivo para los chicos transexuales, una idea que fue muy bien recibida por todos.














